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viernes, 20 de noviembre de 2020

84 AÑOS DE LA MUERTE DE DURRUTI

 Hoy, 20 de noviembre se cumplen 84 años de la muerte del histórico anarquista Buenaventura Durruti.


Durruti (León, 1896-Madrid, 1936), ya era casi una leyenda en 1931. Por entonces, una pluma nada sospechosa de simpatía hacia el anarquismo como la de Ilya Ehremburg, escribía sobre él: «Era un obrero metalúrgico que había luchado en las barricadas. Luego, ha asaltado bancos, arrojado bombas y ha secuestrado jueces. Antes había sido condenado a muerte tres veces: en España, en Chile, en Argentina. Ha pasado por innumerables cárceles y ha sido expulsado de ocho países. Ningún escritor se propondría narrar la historia de su vida: ésta se parece demasiado a una novela de aventuras».

Su padre, un obrero socialista que tuvo ocho hijos, de los cuales Buenaventura fue el segundo, lo llevó siendo todavía muy joven a trabajar como aprendiz de mecánico con Melchor Martínez, un socialista destacado en su ciudad natal.

Buen mecánico y buen sindicalista

Éste le aseguró que haría del muchacho tanto un buen mecánico como un buen socialista. En 1912, Durruti ingresó en la UGT, pero no tardaría en sentirse incómodo ante la moderación de la socialdemocracia. Después de abandonar el taller, trabajó como montador de lavaderos de carbón y pronto se vio envuelto en la lucha de unos mineros que pugnaban por expulsar a un ingeniero antiobrero. Entre todos lograron echarlo.

Durante la huelga general de 1917, Durruti desplegó una intensa actividad, contribuyendo a la quema de locomotoras y al levantamiento del tendido de las vías de los trenes lo que conllevó el despido de la empresa, así como a ser buscado por la guardia civil que lo tenía fichado. También fue expulsado por su radicalismo, de la UGT.

Después de ingresar de la CNT, Durruti huyó a Francia, para volver a efectuar diferentes misiones de agitación hasta que fue detenido por la guardia civil y trasladado a San Sebastián, sometido a un Consejo de Guerra y encarcelado, pero logró evadirse. En 1920 se encuentra en Barcelona. Por aquella época organiza el grupo llamado «los justicieros», cuyo terreno de acción se repartía entre Aragón y Guipúzcoa.