El último pleno del Comité de Empresa, celebrado el pasado 28 de septiembre, volvió a ser un pleno fallido.
Después de dos plenos en los que solamente acudía un representante de CCOO y otro de UGT, esta vez se presentaron todos, pero no se pudo finalizar el pleno porque lo abandonaron cuando estábamos tratando el primer punto del orden del día.
Después de dos plenos en los que solamente acudía un representante de CCOO y otro de UGT, esta vez se presentaron todos, pero no se pudo finalizar el pleno porque lo abandonaron cuando estábamos tratando el primer punto del orden del día.
Durante la lectura de actas de los dos plenos fallidos anteriores y sin que hubiese ninguna provocación de por medio, más allá del desencuentro de opiniones, un delegado de UGT excesivamente exaltado amenazó a un compañero de CGT con pegarle dos hostias, y le "invitó" a salir a la calle para arreglarlo.
Con este comportamiento barriobajero, violento y de niñato, este delegado de UGT se desenmascara y se muestra en toda su esencia. El incidente no fue a mayores gracias a que nuestro compañero no entró al trapo.

